Gestión de Residuos
No clasificar los residuos no solo huele mal; hace mal

No clasificar los residuos no solo huele mal; hace mal

Por: Licda. Alexia Deben Higueros, Voluntaria Naciones Unidas

En la actualidad, existen aún muchos países, sobre todo en aquellos en vías de desarrollo, como Guatemala, en donde la clasificación de residuos es casi inexistente en la mayoría de los hogares y puestos de trabajo. La creciente sociedad cada día más conlleva un estilo de vida muy contaminante y, por desgracia, no nos hacemos cargo de ello.

Según la ReIbCi, en 2017 la generación de residuos a nivel mundial era de 17 millones de toneladas anuales y se estima que para el 2050 sean de 27 millones de toneladas. Para tratar los millones de toneladas de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) se generan emisiones de gases en cada etapa del proceso: generación del producto, que luego será un residuo, recolección, transporte, compostaje y disposición.

La revista Iberoamericana de Ciencias en su publicación ISSN 2334-2501 en 2017 http://www.reibci.org/ indicó que, a nivel mundial, las emisiones de gases correspondían al 2.7% de la emisión de gases mundial.

Pero claro está que este porcentaje es mucho más alto ahora, por el aumento inevitable de deshechos.

Clasificar nuestros residuos es sumamente importante, pues permitirá el aprovechamiento de productos que de otra forma no serían reciclados y por tanto la industria se vería obligada a aumentar exponencialmente su producción, lo cual a su vez incrementa la generación de gases por producción. Eso sin tomar en cuenta el hecho que la descomposición de esos deshechos emitiría gases de efecto invernadero por décadas.

Sin embargo, debemos recordar, que para lograr reducir la emisión de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, se necesita mucho más que la clasificación de los residuos.

Necesitamos disminuir la cantidad de desechos que generamos, para eso algunas formas útiles pero efectivas:

  • Lleva un recipiente cuando compres tortillas o pan, no aceptes la bolsa.
  • Cocina en vez de comprar comida rápida.
  • Rellena tu pachón y evita comprar botellas desechables con agua.
  • Reduce el consumo de bebidas carbonatadas o artificiales.
  • Utiliza una mascarilla reusable.
  • Evita los enlatados y compra verduras frescas.

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